Cuento de Terror

Saturnino estaba en medio de un paseo de vacaciones en la costa con sus amigos, se pasaron el día en distintos tipos de atracciones de la zona, hasta que anocheció y volvían a la cabaña que habían alquilado, la cual quedaba en medio de un bosque verde y pintoresco, en el cual había también otras cabañas…

A mitad de camino vieron luces a lo lejos en medio del bosque, demasiadas para ser una cabaña, así que se acercaron, satisfaciendo su curiosidad. Era una feria.
Había tiendas grandes y chicas y de todos los colores, diversos juegos con distintos premios, retos y competencias para la gente del público, pero lo más importante, según los carteles del lugar, era el “Carnaval”.

ferriswheel at night
Photo by Amanda Cottrell on Pexels.com

A la medianoche, finalmente toda la feria se preparó para cerrar con el “Carnaval” antes de desmontar el lugar e irse. Saturnino y sus amigos se prepararon, se disfrazaron con máscaras y otras prendas que los que trabajaban allí les ofrecían disfraces de animales, la música comenzó a sonar y la gente comenzó a festejar, había mucha bebidatambién.

Saturnino comenzó a notar que la música comenzaba a cambiar gradualmente de la música de moda a una más parecida al folklore, con un ritmo extraño que transmitía inquietud, pero la gente seguía bailando, bebiendo y festejando.

Cada vez que Saturnino pasaba por al lado de los empleados vestidos de animales los escuchaba rugir, pero no como una imitación, sino como si rugieran de verdad; el muchacho se empezó a inquietar e intento llamar a sus amigos, pero no los encontraba. A medida que pasaba el tiempo, Saturnino notaba que cada vez que una persona sonreía, se podían ver dos filosos colmillos asomarse desde la dentadura.

Las personas adoptaban un color de piel extraño, el mismo color que sus máscaras y atuendos. La música folklore fue eventualmente reemplazada por tambores. Las personas dejaron de usar palabras y comenzaban a rugir, gemir y gritar. Mientras saltaban y se agitaban, sus extremidades se alargaban y se deformaban, sus orejas se volvían puntiagudas y les salían cuernos y garras. Saturnino desesperado comenzó a gritar el nombre de cada uno de sus amigos, pero al ver que no hacían caso, salió corriendo, esto tampoco tuvo resultado.

close up photography of group of people
Photo by Sahil prajapati on Pexels.com

Los demonios danzantes se encontraban en todos lados, Saturnino no encontraba salida, su cordura se comenzó a quebrar y, desesperado, comenzó a saltar, agitando las piernas y los brazos, y a gritar y chillar. A fin de cuentas, él también terminó danzando a la par de los tambores, como un demonio más del “Carnaval”.

José Manuel. Comité 1º Persona de Fonte da Virxe

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