ACABEMOS CON LA ESTIGMATIZACIÓN

10.jpgTodos nosotros hemos oído, visto y leído noticias en los medios de comunicación con el macabro encabezamiento de “Un esquizofrénico asalta una farmacia a punta de navaja”. Se imagina alguien que sucedería si leyésemos que “Un diabético asalta una farmacia con un arma blanca. Probablemente se movilizarían, y con razón, todas las fuerzas vivas que defienden a tan dignos enfermos. Sin embargo, parece que cuando el autor de un acto delictivo sufre una enfermedad mental se ve como algo lógico y normal, cuando lo único que se está haciendo es contribuir a la estigmatización de un grupo de personas que son tan inocentes de su dolencia como lo pueda ser un paciente cardíaco o renal.

También un ministro “aconsejó” a un político de la oposición que fuese al psiquiatra de forma sarcástica y despectiva. Desgraciadamente, aunque cada vez es mayor el número de personas que acude a estos especialistas, no se ha oído ninguna voz condenando tan reprobable actitud. No se trata de caminar hacia una falsa corrección política, lo que pretendemos es que tanto los enfermos como sus familiares tomen conciencia de la agresividad que se desprenden desde muchos ámbitos contra las personas que sufren algún tipo de enfermedad mental.

Un enfermo mental no es una persona que haya perdido el juicio, al igual que tampoco es un individuo peligroso para lo sociedad ni que decir tiene que sea un delincuente. Una persona que sufre una patología que afecta a su comportamiento es un ser humano como cualquier otro, sufra o no alguna dolencia física o psíquica. Lo que debemos hacer es ir tomando conciencia de la estigmatización que continuamente sufren los pacientes con este tipo de dolencias que, por lo general, son crónicas.

Hay que empezar precisamente por ahí, por el lado público y tratar de concienciar a los medios de comunicación, así como a la propia sociedad, de la gravedad que representa  emitir prejuicios contra las personas con enfermedad mental. Por ello, hay que apelar a que se empiece a utilizar un lenguaje exento de viejos tópicos que no han hecho más que profundizar en detrimento de un enorme grupo social.

Al igual que muchos personajes públicos quieren que se utilice un lenguaje no sexista, aspecto este que es muy loable, lo primero que hay que hacer es usar un idioma sano, que no vaya contra nada ni contra nadie. El día que consigamos un nivel de expresión digno, podremos decir que vivimos también en una sociedad sana y libre, exenta de perjuicios, tanto de machismo como de estigmatización social. Pero, mientras que sigamos recurriendo a las antiguas trivialidades, la sociedad permanecerá anclada en la tradicional nube tóxica que la mantiene anquilosada en un pasado turbio y engañoso.

La enfermedad mental, y el enfermo en concreto, son como cualquier otro paciente de carácter crónico.

 

ANTONIO CENDÁN FRAGA.

Periodista y escritor.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.